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Reseña sobre “Teoría del VJing” de César Ustarroz por Pedro Jiménez

por | Nov 11, 2010 | Artículos | 0 Comentarios

Pedro Jiménez (Zemos98, Mediateletipos, CulturaVj) ha realizado un análisis de uno de los títulos en castellano aparecido este año entorno a la figura del Video-Jockey, escrito por César Ustarroz y titulado “Teoría del Vjing”, cuya reseña en su publicación ya os acercamos en Animatek.

Os dejamos sus reflexiones lanzadas en Mediateletipos y vistas en Vjspain.

Reseña sobre “Teoría del VJing” de César Ustarroz

Teoría del VJing. Realización y representación audiovisual a tiempo real. Apropiación de retórica y estética de las vanguardias artísticas del s. XX – César Ustarroz – Ediciones Libertarias – Madrid, Mayo 2010

http://www.teoriadelvjing.com/

Este libro de César Ustarroz, investigador y artista audiovisual, viene a cubrir un hueco: es probablemente el primer libro sobre la teoría del VJ que se escribe en español. No obstante el mérito de ser el primero tampoco es importante, hay investigadoras, el caso de Laura SebastiánMia Makela, que han liberado en la red sus investigaciones académicas sobre este movimiento artístico, importante es también en el caso de Makela el comisariado sobre Live Cinema para el especial de a mínima; otros hemos intentando mantener una línea de trabajo sobre este tema y aportado algo con lo escrito para el catálogo de la exposición “Repeat Please: Cultura VJ“. Cabe destacar, por lo diferente en el planteamiento, que el libro de Ustarroz sí pretende superar, al menos no se hacen si quiera referencia a ellos, los estudios del ámbito anglosajón que han liderado colectivos como DFuse y su exquisito volumen publicado en 2006: “VJ: Audio-Visual Art and VJ Culture”.

El libro de DFuse, aún siendo el más completo, está más centrado en la autoafirmación de un movimiento artístico que en un análisis crítico de las condiciones reales en las que surge el VJ. Es precisamente lo contrario a lo que en este libro de César Ustarroz se pretende hacer: caer en el ensimismamiento de que el VJ no tiene una historia, un background, y una fenomenología insertada en la cultura visual precedente y contemporánea. En todo caso la ausencia de referencias a otros investigadores como Mark Amerika (que tiene un blog titulado Professor VJ) o Eduardo Navas y su remixtheory.net me parecen unas carencias dignas de reseñar.

Ustarroz se situa en “el contexto de los nuevos medias y la cultura del remix, ubicado en un paisaje esculpido por los procesos de participación e interactividad, intermedialidad e interdisciplinariedad, hiperrealidad y realidad ampliada, surge el VJing como dispositivo dirigido a la realización y representación audiovisual a tiempo real.” Lo que le lleva, a Ustarroz, a plantear tres tesis o puntos de partida que a mi parecer son las tres aportaciones fundamentales de su libro. Por un lado, aunque parezca evidente, reivindica la idea de que “El vjing se convierte en el paradigma ideal para el estudio y comprensión de la intermedialidad. Paradigma de la hibidración de los nuevos medios audiovisuales y técnicas de producción que se resuelven en la era digital.“.

Influenciado por los estudios de Lev Manovich o por la propia lógica de la justificación que necesita el escrito de corte académico Ustarroz, para llegar a lo que es para mi su segunda aportación interesante, hace un recorrido excesivamente profuso por los referentes clásicos del cine de vanguardia, el collage y el found footage. Elementos muy importantes para entender el lenguaje visual del que beben, probablemente inconscientemente, los VJs pero que sepulta el espacio disponible del libro para ubicar otro tipo de referencias técnicas y sociológicas.

La verdadera especificidad del VJing radica en el gesto de producir y representar a tiempo real contenidos visuales diferentes combinando diferentes tecnologías dirigidas a la construcción, manipulación y representación del objeto visual interactuando con la banda sonora“, es en el tiempo de la representación donde ocurre el fenómeno del VJing y es precisamente esta cualidad la que pone en valor el acontecimiento y la performance como elementos fundacionales del VJing. En esta especificidad es donde el tiempo real con todas sus circunstancias contextuales es entendido como “tiempo vivido”. Merece la pena cita de Michel Chion que se recoge en el libro: “Una imagen en tiempo real es una imagen que representa tiempo vivido“.

Ahondando en la idea del tiempo real, cualquier proyección, previamente editada genera “tiempo vivido”, acceder a cualquier archivo audiovisual también es “tiempo vivido” por eso en la fenomenología del VJing el propio Ustarroz, incide en la idea de que el elemento diferencial está en el que el montaje final y sobre todo el diálogo con la banda sonora, se “ejecuta” en directo, sumándole elementos escenográficos diversos, desde la multipantalla a la eliminación de la mirada dirigida a una única pantalla. Las posibilidades y las instalaciones son múltiples, aún así Ustarroz afirma rotundamente que, y aquí está la tercera aportación más interesante de este libro, “no existe un lenguaje específico al Vjing” ya que “el lenguaje cinematográfico es el lenguaje que maneja el VJing en la construcción del objeto audiovisual“. Porque el “lenguaje cinematográfico no es sino el lenguaje de la imagen en movimiento, no se trata de un lenguaje hermético sino que adopta nuevos elementos formales en una constante renovación“. Y termina por acotar al fenómeno VJing “no se trata de un nuevo medio, sino de un dispositivo o plataforma de expresión en el contexto postmediático que contemplamos, que trabaja con la imagen en movimiento en determinadas especificidades“.

Lo que me parece más importante de la aportación de Ustarroz es cómo enfrentarnos, los que tenemos responsabilidad en cuanto a la mediación cultural sobre este fenómeno, a contextualizar dicho dispositivo audiovisual, ya sea programando, seleccionando o en la organización de espacios de formación. Muchos han intentando aislarlo, creer que el VJing surge de manera espontánea como correlación a la figura de la cultura de club y cuyo hermano mayor es el DJ y no es así; otros estudios han intentando diferenciar entre VJ y Live Cinema, menospreciando la cultura de club por ser un espacio tendente a la “mercantilización” y no al “arte”, a lo cual responde, de manera rotunda el propio Ustarroz, en un apartado titulado “VJ vs Live Cinema”, apostando por la nomenclatura VJ y desechando la idea de Live Cinema por reduccionista, confusa y fascinada por el supuesto descubrimiento de un lenguaje audiovisual propio.

El debate no tiene mayor importancia. Sea Live Cinema o VJ coincido con Ustarroz en lo que para mi es más importante, hay una historia que descubrir, hay un fenómeno que hay que contextualizar. Hay que ser humildes y no pensar que el VJ lo inventamos ayer de la nada y que es tan importante que ha generado su propio lenguaje, único y con una gramática normativa que pone barreras expresivas innecesarias. No, hay que conocer la historia audiovisual, por ejemplo atender a los artistas locales, olvidados en el texto de Ustarroz, para darnos cuenta de que en España, uno de los países europeos donde el VJing se ha desarrollado con mayor profusión, hay unos hitos en la experimentación con el lenguaje cinematográfico como puedan ser José Val del OmarJosé Antonio Sistiaga, por mencionar dos muy evidentes, o la veda que se abriría si empezáramos a hablar de “found footage” y cine experimental en España de la mano, por ejemplo, de Eugeni Bonet.

Aunque centrado en la “retórica y la estética” el texto de Ustarroz también adolece de referencias a la importante labor de festivales y espacios de programación de eventos sobre VJ así como al componente comercial de la plataforma VJ, no en vano muchos de los artistas terminan trabajando para eventos y espectáculos de marcas, y está claro que esto no debe ser motivo de menosprecio, pero sí es importante reseñar que muchos de los avances, en equipos de proyección, en hardware y en software para la práctica del VJing tienen su sustento en la salida para el mercado de los eventos comerciales.

En síntesis, un bueno libro, centrado en las tres ideas básicas que deben ser un punto de partida nuevo y que pueden servir(nos) a otros para seguir pensando sobre este fenómeno artístico-técnico.

Este libro de César Ustarroz, investigador y artista audiovisual, viene a cubrir un hueco: es probablemente el primer libro sobre la teoría del VJ que se escribe en español. No obstante el mérito de ser el primero tampoco es importante, hay investigadoras, el caso de Laura SebastiánMia Makela, que han liberado en la red sus investigaciones académicas sobre este movimiento artístico, importante es también en el caso de Makela el comisariado sobre Live Cinema para el especial de a mínima; otros hemos intentando mantener una línea de trabajo sobre este tema y aportado algo con lo escrito para el catálogo de la exposición “Repeat Please: Cultura VJ“. Cabe destacar, por lo diferente en el planteamiento, que el libro de Ustarroz sí pretende superar, al menos no se hacen si quiera referencia a ellos, los estudios del ámbito anglosajón que han liderado colectivos como DFuse y su exquisito volumen publicado en 2006: “VJ: Audio-Visual Art and VJ Culture”.

El libro de DFuse, aún siendo el más completo, está más centrado en la autoafirmación de un movimiento artístico que en un análisis crítico de las condiciones reales en las que surge el VJ. Es precisamente lo contrario a lo que en este libro de César Ustarroz se pretende hacer: caer en el ensimismamiento de que el VJ no tiene una historia, un background, y una fenomenología insertada en la cultura visual precedente y contemporánea. En todo caso la ausencia de referencias a otros investigadores como Mark Amerika (que tiene un blog titulado Professor VJ) o Eduardo Navas y su remixtheory.net me parecen unas carencias dignas de reseñar.

Ustarroz se situa en “el contexto de los nuevos medias y la cultura del remix, ubicado en un paisaje esculpido por los procesos de participación e interactividad, intermedialidad e interdisciplinariedad, hiperrealidad y realidad ampliada, surge el VJing como dispositivo dirigido a la realización y representación audiovisual a tiempo real.” Lo que le lleva, a Ustarroz, a plantear tres tesis o puntos de partida que a mi parecer son las tres aportaciones fundamentales de su libro. Por un lado, aunque parezca evidente, reivindica la idea de que “El vjing se convierte en el paradigma ideal para el estudio y comprensión de la intermedialidad. Paradigma de la hibidración de los nuevos medios audiovisuales y técnicas de producción que se resuelven en la era digital.“.

Influenciado por los estudios de Lev Manovich o por la propia lógica de la justificación que necesita el escrito de corte académico Ustarroz, para llegar a lo que es para mi su segunda aportación interesante, hace un recorrido excesivamente profuso por los referentes clásicos del cine de vanguardia, el collage y el found footage. Elementos muy importantes para entender el lenguaje visual del que beben, probablemente inconscientemente, los VJs pero que sepulta el espacio disponible del libro para ubicar otro tipo de referencias técnicas y sociológicas.

La verdadera especificidad del VJing radica en el gesto de producir y representar a tiempo real contenidos visuales diferentes combinando diferentes tecnologías dirigidas a la construcción, manipulación y representación del objeto visual interactuando con la banda sonora“, es en el tiempo de la representación donde ocurre el fenómeno del VJing y es precisamente esta cualidad la que pone en valor el acontecimiento y la performance como elementos fundacionales del VJing. En esta especificidad es donde el tiempo real con todas sus circunstancias contextuales es entendido como “tiempo vivido”. Merece la pena cita de Michel Chion que se recoge en el libro: “Una imagen en tiempo real es una imagen que representa tiempo vivido“.

Ahondando en la idea del tiempo real, cualquier proyección, previamente editada genera “tiempo vivido”, acceder a cualquier archivo audiovisual también es “tiempo vivido” por eso en la fenomenología del VJing el propio Ustarroz, incide en la idea de que el elemento diferencial está en el que el montaje final y sobre todo el diálogo con la banda sonora, se “ejecuta” en directo, sumándole elementos escenográficos diversos, desde la multipantalla a la eliminación de la mirada dirigida a una única pantalla. Las posibilidades y las instalaciones son múltiples, aún así Ustarroz afirma rotundamente que, y aquí está la tercera aportación más interesante de este libro, “no existe un lenguaje específico al Vjing” ya que “el lenguaje cinematográfico es el lenguaje que maneja el VJing en la construcción del objeto audiovisual“. Porque el “lenguaje cinematográfico no es sino el lenguaje de la imagen en movimiento, no se trata de un lenguaje hermético sino que adopta nuevos elementos formales en una constante renovación“. Y termina por acotar al fenómeno VJing “no se trata de un nuevo medio, sino de un dispositivo o plataforma de expresión en el contexto postmediático que contemplamos, que trabaja con la imagen en movimiento en determinadas especificidades“.

Lo que me parece más importante de la aportación de Ustarroz es cómo enfrentarnos, los que tenemos responsabilidad en cuanto a la mediación cultural sobre este fenómeno, a contextualizar dicho dispositivo audiovisual, ya sea programando, seleccionando o en la organización de espacios de formación. Muchos han intentando aislarlo, creer que el VJing surge de manera espontánea como correlación a la figura de la cultura de club y cuyo hermano mayor es el DJ y no es así; otros estudios han intentando diferenciar entre VJ y Live Cinema, menospreciando la cultura de club por ser un espacio tendente a la “mercantilización” y no al “arte”, a lo cual responde, de manera rotunda el propio Ustarroz, en un apartado titulado “VJ vs Live Cinema”, apostando por la nomenclatura VJ y desechando la idea de Live Cinema por reduccionista, confusa y fascinada por el supuesto descubrimiento de un lenguaje audiovisual propio.

El debate no tiene mayor importancia. Sea Live Cinema o VJ coincido con Ustarroz en lo que para mi es más importante, hay una historia que descubrir, hay un fenómeno que hay que contextualizar. Hay que ser humildes y no pensar que el VJ lo inventamos ayer de la nada y que es tan importante que ha generado su propio lenguaje, único y con una gramática normativa que pone barreras expresivas innecesarias. No, hay que conocer la historia audiovisual, por ejemplo atender a los artistas locales, olvidados en el texto de Ustarroz, para darnos cuenta de que en España, uno de los países europeos donde el VJing se ha desarrollado con mayor profusión, hay unos hitos en la experimentación con el lenguaje cinematográfico como puedan ser José Val del OmarJosé Antonio Sistiaga, por mencionar dos muy evidentes, o la veda que se abriría si empezáramos a hablar de “found footage” y cine experimental en España de la mano, por ejemplo, de Eugeni Bonet.

Aunque centrado en la “retórica y la estética” el texto de Ustarroz también adolece de referencias a la importante labor de festivales y espacios de programación de eventos sobre VJ así como al componente comercial de la plataforma VJ, no en vano muchos de los artistas terminan trabajando para eventos y espectáculos de marcas, y está claro que esto no debe ser motivo de menosprecio, pero sí es importante reseñar que muchos de los avances, en equipos de proyección, en hardware y en software para la práctica del VJing tienen su sustento en la salida para el mercado de los eventos comerciales.

En síntesis, un bueno libro, centrado en las tres ideas básicas que deben ser un punto de partida nuevo y que pueden servir(nos) a otros para seguir pensando sobre este fenómeno artístico-técnico.

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