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Un poco de historia… de los derechos de autor (II)

por | Ene 15, 2013 | Artículos | 0 Comentarios

Esta es una segunda entrega de una minihistoria de los derechos de autor (puedes leer la primera parte aquí). El otro día acababa con el caso de los rollos para pianola y cómo la presión de las empresas que los creaban llevó a que se cambiara la legislación, y hoy empiezo con otro caso de música un poco posterior y que empieza con la llegada de la música grabada. Me llamó la atención porque es un ejemplo de cómo la unión hace que los que abusan se quiten de enmedio.

ASCAP es una asociación que se fundó con la intención de recaudar por interpretaciones en lugares públicos en EEUU. Al nacer la radio, comenzaron a recaudar por las interpretaciones en este medio. El repertorio que tenía esta asociación era muy completo, y muchos usuarios ni se preocupaban de consultar si las piezas pertenecían a socios de ASCAP o no (tal como hace hoy en día la SGAE, que en los locales cobra un precio por tamaño del local e importancia de la música en el negocio, no en función de la música que se pone). Los beneficios se repartían en función de la popularidad (más similitudes). Las tasas subieron de forma continuada y, según los usuarios, desmedida; así que las emisoras de radio optaron por crear su propia asociación y emitir sólo piezas de su propiedad, con lo que en poco tiempo desbancaron a ASCAP, subiendo ventas y popularidad de la música que las radios emitían y de la que eran propietarias. Esto nos muestra que no hay una única dirección y ni una solución correcta en el camino del asentamiento de una legislación o de una forma recaudatoria.

La llegada de la televisión y de la radio hace que se torne todo un poco más complejo. Ya desde la aparición del cine se gestaban sociedades de autores[1], nuevas leyes que contemplaban las grabaciones; y en principio se copian los modelos de remuneración que tenían los espectáculos en los teatros. Y si con la llegada de la pianola y el vinilo (sistemas de reproducción) las empresas tienen conflictos, la comercialización de sistemas de grabación doméstica (primero las cintas casete, después las grabaciones digitales) suponen un vuelco para ellas determinante. De hecho, varias son las opciones que desde el advenimiento de estos sistemas de grabación las compañías discográficas han propuesto para evitar las copias. Desde sistemas que reconozcan que la obra está protegida y no permitan la copia[2], hasta el sistema que actualmente emplea iTunes (DRM), que sólo permite copiar en cinco ocasiones la canción comprada en un número determinado de aparatos. Además de la solicitud de cambios en la legislación que endurezca penas por la copia y distribución incontrolada.

En este tira y afloja con la legislación y la tecnología, las empresas discográficas (las culturales en general, pero las dedicadas a la música particularmente) se quejan de que las copias merman sus ganancias (porque no recaudan todo lo que consideran que les pertenece[3]), haciendo estimaciones supuestas de sus pérdidas e intentando aferrarse a su sistema económico y empresarial establecido. Mientras tanto van llegando los ajustes legislativos a las nuevas tecnologías; y así en EEUU en 1992 llega la Ley de Grabaciones Audios en el hogar que ya contempla un canon por copia privada[4], la Digital Millenium Copyright Act de 1998 que permite a las empresas tener un mayor control sobre las copias que se realizan y cómo, etc. Este panorama es más o menos el que heredamos hoy en día, bastante confuso y lleno de decisiones que están todavía por tomar. Me parece muy importante que las usuarias estemos muy pendientes de qué sucede y cómo se van perfilando la legislación… se van haciendo cambios pequeños, pero todos suman para entender el acceso a la información de cara al futuro.

 


[1] En 1851 se forma la Societé des Auteurs, Compositeurs et Editeurs de Musique en Francia, para la cesión de licencias y recaudación por representaciones. En 1910 se funda ASCAP en EEUU, para recaudación de interpretaciones en lugares públicos.

[2] Se dio en los años 80 con las cintas digitales, pero tenía el problema de que no permitiría la copia privada, que sí es lícita.

[3] Se realizó un estudio a finales de los 80 del siglo pasado con el que las discográficas pretendían demostrar que las copias caseras mermaban sus ventas. “Al final, aunque el informe indicó un aumento de la grabación en casa, también reconoció que las evaluaciones referentes a los hechos de los efectos de estas grabaciones en las ventas de la música pregrabada no estaban nada claros.” (Goldstein 1999:148)  Podemos encontrar algunos artículos periodísticos de actualidad que nos muestran que la supuesta pérdida económica que arguyen las discográficas (hay que tener en cuenta que hacen tan sólo una estimación) no es tal. Así, dentro del ámbito noruego, una tesis defiende que los músicos ganan más dinero en la era digital, otro artículo afirma que la música grabada cayó en 2009 un 6%, mientras parece ser que en ese mismo año los músicos españoles ingresaron más por el canon digital que por la venta de discos. Es un panorama con informaciones contradictorias e intereses diversos (para consultar estas fuentes, el la bibliografía hay una selección de artículos). En el caso concreto de EEUU: “En 2002, la industria editorial por sí sola (exceptuando Internet) tuvo unos ingresos cercanos a los 250.000 millones de dólares. En el mismo año, los ingresos de radio y televisión (de nuevo exceptuando Internet) fueron de casi 75.000 millones. En cuanto a los ingresos de las industrias cinematográfica y discográfica, fueron cercanos a los 80.000 millones” (Lessig 2012:60).Y hay que tener en cuenta lo que comenta Lessig, y es que el hecho de que una persona copie un disco no quiere decir que en caso de que no pudiera copiarlo lo comprara, hay muchos motivos para copiar, y uno de ellos puede ser que el material ya esté descatalogado. Y hay fenómenos, como el de Nine Inch Nails, que ofrecen sus obras de forma gratuita o donde la gente se puede descargar aportando el dinero que consideraran, y ha sido el disco que más dinero ha recaudado en Amazon en 2008

[4] El canon por copia privada consiste en el pago de un tanto por la compra de aparatos que permiten la copia y por los soportes en los que se realiza la grabación.